El Espíritu Santo ha estado conmigo durante todo este tiempo. Me ha estado ensenado a oirlo. En estas ocasiones ultimamente cuando me ha hablado, me he dado cuento de cómo lo he escuchado en el pasado. Cuando me ha hablado antes, nunca demandaba que le escuchara. El pide y sugiere suavemente. Su voz es tan suave que puedo (y lo he hecho) facilmente echarle a un lado como si fuera no mas otro pensamiento obscuro en mi diario vivir. Si le digo que no, El me respeta y se va. Nunca empuja y nunca me presiona. El enemigo en cambio se para frente de mi y me grita. Se para a mi lado y me empuja. Me jala. Me insiste. No me deja en paz. Pero el Espíritu, aunque no muy obvio, nunca se va. Me espera. El me da la libertad de escoger. ¿Le dare mi voluntad y dejare que El vaya escudriniendo el territorio de mi corazón aunque me duela? ¿O le echare a un lado como otro pensamiento insignificante mas en el caos del existir? Una cosa tremenda de esto de estar viviendo en un bosque es que los otros sonidos y ruidos se hacen mucho menos. Es mucho mas facil para El atrapar mi atencion. El elemento de sorpresa en RAD me ha ensenado de forma tremenda también. En el diario vivir, exisitmos en el futuro. Vivimos para nuestros planes y que pasara manana. Existimos para verlo llegar al porvenir. En así hacerlo, se nos roba el presente. La única cosa que tengo mientras les escribo es este momento en lo cual estoy viviendo. El no saber que pasara en los proximos cinco es un regalo sin precio. La única cosa que me puede ocupar es lo que estoy haciendo ahora mismo y estoy bendecida con la oportunidad de entregar mi ser total al llegar a ser un seguidor de Jesus. Oren por mi que no desprecie ni este momento ni el proximo.

Daniel 10:12: Entonces me dijo: “No tengas miedo, Daniel. Tu peticion fue escuchada desde el primer dia en que te propusiste ganar entendimiento y humillarte ante tu Dios. En respuesta a ella estoy aquí.”

 

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